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¿Atreverse o equivocarse?

La lógica infantil funciona así: ¿Cómo me voy a atrever a hacer cosas nuevas si cada vez que me equivoco me castigas o me juzgas? Si no lo intento, no me equivoco y no hay castigo. Es así de sencillo.

Y es lógico. Los seres humanos evitamos a toda costa sufrir. Si las consecuencias por equivocarse son muy dolorosas, nuestros hijos mentirán para evitarlas. También evitarán arriesgarse para no sufrir. Desobedecerán si saben que no pueden alcanzar nuestras expectativas. Harán cualquier cosa para evitar el sufrimiento. O para evitar decepcionarnos, que también forma parte de su sufrimiento.

Por eso, enséñales que equivocarse es bueno. Que es una oportunidad de aprendizaje. Para ello, comienza creyéndolo tú. Un error es un problema que no han sabido solucionar.
Y como todo problema, deben encontrar una solución. No un castigo.

Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos-com

¿Cómo ayudarle a ser responsable?

“Si mi madre o mi padre no confían en mi es porque no soy capaz, así que mejor no lo intento porque seguro que me equivocaré”.

Sin confianza no puede haber libertad. Y sin libertad, nuestros hijos no pueden tomar sus propias decisiones. Sin libertad, no puede haber responsabilidad.
Cuando retiras la confianza de tu hijo porque se equivoca, porque comete errores, porque no actúa de acuerdo como tú esperas que lo haga, le estás limitando sus posibilidades de ejercer su libertad.

Él tiene un clarísimo derecho: el derecho a equivocarse. No puede pagarlo quedándose sin tuconfianza. Sin confianza, tu hijo no tiene oxígeno.
Puedes hablar con él, reflexionar y aplicar las consecuencias de su mala decisión. Puedes enfadarte, defraudarte y entristecerte, pero no puedes perder la confianza en él porque equivocarse es parte del aprendizaje. Y es necesario. Sin tu confianza, tu hijo no tendrá fuerzas para crecer fuerte.

Aunque se equivoque, confía en él. Confía en que puede aprender de sus errores porque si no crees en su talento, en sus grandes potencialidades, nunca le darás auténtica libertad. Y sin ella, nunca desarrollará el criterio para decidir correctamente y asumir las consecuencias de sus actos, aprendiendo a encajar las dificultades de la vida.

Lo que necesita cuando se equivoca es tu mediación, no la retirada de tu confianza. Necesita que le ayudes a detectar su error y a que le animes a buscar soluciones.

Y cuando acierte, refuerza su buena toma de decisión con frases motivadoras.

Primero utiliza el lenguaje de los sentimientos. Después podrás hablar de argumentos racionales con él.

¿Cómo consigue un padre enfadarse sin herir a su hijo y, además, haciéndole reflexionar sobre su conducta?

Utiliza estas dos cortas frases para ayudarte a controlar tu estado emocional y a comunicarte eficazmente, a pesar de estar enfadado con tu hijo.

  • Describe la conducta: “Cuando haces o dices…”
  • Describe tus sentimientos: “Me siento…”

Aquí tienes unos ejemplos:

  • Cuando te despierto por la mañana y no te levantas, me enfado; eso hace que ninguno de los dos llegue a tiempo a su trabajo
  • Cuando me hablas sin respeto, me siento triste y desanimado. 
  • Cuando entro en tu cuarto y lo encuentro desordenado, me enfado y me pongo nervioso.

Aquí no hay juicios de valor. Por lo tanto, tu hijo no se siente atacado y su reacción no es necesariamente de defensa. Al hablar de sentimientos, conectas con los suyos y él con los tuyos, lo que asegura hablar “en el mismo idioma”.

Primero utiliza el lenguaje de los sentimientos. Después podrás hablar de argumentos racionales con él.
Un buen recurso en recurrir a la descripción del problema.